La propietaria, Sylvia, es una anfitriona fantástica que te llama por tu nombre desde el primer momento, un toque muy personal. Junto con su marido, ¡te hacen sentir como en casa!
Hay muchas parcelas de temporada, pero aún así hay mucho espacio. La zona arbolada ofrece sombra y los baños están bien cuidados y limpios. La piscina y la lavadora son sin duda un plus. La terraza es preciosa y, por el precio, pasé una semana estupenda. Muy recomendable si también quieres escalar en bicicleta.