Tuvimos una estancia muy agradable. Viniendo de los Pirineos españoles, fue una parada ideal. Recibimos una bienvenida muy cálida; las parcelas eran compactas pero muy espaciosas. Había baños suficientes y limpios. Debido al clima, solo nos quedamos una noche, pero para quienes buscan paz y tranquilidad y son amantes de la naturaleza, definitivamente vale la pena quedarse más tiempo. Y no olviden visitar la quesería de Castet...
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